Combarbalá canta

Combarbalá canta
Por Don Juan del Valle, poeta popular de Combarbalá

Perdón al silencio pido
perdón pido para hablar
y anunciarles el cantar
de mi pueblo querido;
canta en tu reino de olvido
canta el polvo de tus calles
canta pueblito del valle
con tu cantar más sencillo
de tus estrellas el brillo
a tus flores y a tus calles.

CANTA MI PUEBLO

Soy un pedruzco olvidado
en los caminos de Chile
han pasado días miles
días miles han pasado;
y paciente aquí incrustado
entre colinas y cerros
pasan por mí como el perro
por el tarro e’ la basura
deseosos de echar gordura
gordura digo y no yerro.

En día de votaciones
todos quieren mi adelanto
pues si hablan que en su encanto
y ponen mil soluciones;
me cantan qué de canciones
me dicen qué de lindezas
salen fuera las promesas:
agua, pavimentación
pero todo es ilusión
luego se enferman de amnesia.

Y el atraso nadie aporca
sigue su eterno papel
se portan como la infiel
casada del pueta Lorca;
nadie, nadie, nadie se aporca
y me estoy viendo arruinado
yo soy un abandonado
por eso hoy canto y reclamo
pido lo que a mis hermanos
por nunca se le ha negado.

Silicosis mis vivientes
toditos irán quedando
por el pavimento blando
que me cubre hasta la frente;
se está apolillando el puente
y hace estragos el licor
una peste que es primor
pulula muy atrevida
deseando quitar la vida
a alguno e’ la población.

DESPEDIDA:

No quiero seguir cantando
mi pueblo sus sufrimientos
perdonen mi atrevimiento
perdonen si sigo hablando
querría verlo cantando
a las cosas de esta tierra
hermosas cosas que encierra,
mas se hizo el desentendido
por eso si a uno ha ofendido
perdónenlo mucho yerra.

Volver

Lo que va de ayer a hoy

Lo que va de ayer a hoy
Por Don Juan del Valle

(COMO ERA ANTES…)

Eran los tiempos, señores,
en que las ranas hablaban
y las culebras bailaban
con sus vestidos de flores;
eran los tiempo, señores…
La vieja abuela seguía
mientras atentos le oían
los pilluelos de sus nietos,
mientras cual ojos inquietos
los carboncillos ardían.

… En que las hadas vivían
en castillos de cristales
desde donde pa los males
sus virtudes ofrecían;
en que las mozas tenían
corazones bondadosos
y lucían orgullosos
los mozos su gallardía,
en cuya alma florecían
los gestos más valerosos…

En esta forma empezaba
la abuela a narrar un cuento
que desde el primer momento
a sus nietos alegraba;
mientras cantaba al misterio
de la oscuridá un chus-chus
mientras lanzaba su luz
la blanca luna de enero.

(¡Y… cómo es hoy!)

Un croar en la quebrada,
pintas de plata en el cielo,
en pos de un ansiado anhelo
la mariposa dorada;
en rebrote la enramada
del almendro y el manzano,
una chocita en el llano,
un grillo en el trebolar,
un chus-chus sobre el peral
y algún aullido lejano.

La choza se ve alumbrada
por la llama de un chonchón,
un brasero en un rincón
y la abuelita rodeada
por una flaca parvada
de nieto muy harapientos
que se aprestan a escuchar
el cuento que ella a narrar
empieza en ese momento.

DESPEDIDA

Eran los tiempos, señores,
en que todo era barato:
los géneros, los zapatos
y los arriendos, señores;
baratos los alfajores,
el aceite, el pan y el té,
la yerba con el café
y el azúcar se encontraban,
ya que jamás se campiaba
como campiar una res.

Volver

Brindis por mi clase

Brindis por mi clase
por Don Juan del Valle, Poeta Popular de Combarbalá

Aquí me pongo a cantar
al compás de tu encuerdao,
guitarra, y a tu entorchao
mil notas le haré brotar;
homenaje he de brindar
a mi clase: la de abajo,
ayúdame en el trabajo
guitarra linda y sonora,
ayúdame sin demora
a salir desde este bajo.

Brindar a todo pulmón
pa que todo Chile oyera
guitarra mía quisiera
que surcaras mi nación;
que se oyera en el carbón,
en la pampa salitrera
y en las más verdes praderas
entre cordillera y mar
por mi clase sin igual
la querida clase obrera.

Recorriendo los caminos
que penetre en las cabañas,
que retumbe en las montañas
y siguiendo su destino
que la oyeran esos niños
flacuchos por mal comidos,
toos tristes, mal vestidos,
sin tener techo ni hogar,
como ovejas sin corral,
como pájaros sin nido.

Que acompañe el llanto triste
de una guagua y de su maire,
mientras en la hacienda el paire
trabajando se reviste
de juerzas, y como quiste
lo está apretando el patrón
que de flojo está guatón,
que pudriéndose está en plata
y como esclavo lo trata
sin pizca de compasión.

Que la oyeran los pastores,
en el puerto los obreros,
en las minas los mineros,
y los panificadores;
que aunque no es brindis de amores
yo quisiera verlo alado
recorriendo el Chile amado
por el prado y por la sierra,
en fin, por toa mi tierra
desde el uno al otro lado.

DESPEDIDA:

Por fin, guitarra querida,
terminemos de cantar:
sea fuerte tu sonar
al terminar la corrida;
yo también pondré la vida,
esta vida’ e roto pobre,
que ninguna nota sobre,
que too sea emoción
al gritar mi corazón:
¡Viva mi clase del pobre!

Volver

Aldeanita

Aldeanita
por Juan del Valle, poeta popular de Combarbalá.

Aldeanita que llevas
en tu delantal copiado
el verdi-rojo enmatado
de las cercanas praderas;
y en tu vestido de seda
el rubor del duraznal
¿la guinda de qué guindal
la sangre vertió en tu boca;
del río de risa loca
se unió a tu dulce cantar?

No puede ser bello el día
so no le brindas tu canto
la alborada pierde encanto
si no hay en tu alma alegría
entera la noche es fría
cubierta toda de bruma
si al rayo de blanca luna
ocultas tu cuerpo joven
temiendo tal vez que robe
lo grácil de tu hermosura.

Aldeanita, mi aldeana
mi aldeanita cantora
hay en tus ojos auroras
de primaveras tempranas,
hay noches negras, lejanas
durmiendo en tu cabellera,
aldeanita morena,
aldeanita, mi aldeana,
¡besar tu boca de grana
con frenesí quien pudiera!

Rosa morena, sencilla
eres la gracia silvestre
del junco de la vertiente
que luce ya una florcilla;
aldeanita sencilla
desgrana al paso del viento
los más bellos pensamientos
de tu puro corazón
la suaviadad de un amor
que es poema y sentimiento.

DESPEDIDA

Final, darle a éste mi canto
me hace la mente enturbiar
acalla su palpitar
mi corazón en el llanto
que vierte sobre los campos
al alba primaveral
seguro se irá a juntar
la pena que me castiga
por quererte a ti sencilla
mocita de este lugar.

Io Colo

Volver

Para el campesino

Para el campesino
por Don Juan del Valle, poeta popular de Combarbalá.

CUARTETA

La tierra viste de gala
¡qué alegre toa mi vida
lloran y ríen las almas
hay penas y hay alegrías!

GLOSA

Lentamente sale el sol
iluminando los campos
suavemente brota un canto
desde un añoso parrón;
parte a la hacienda el peón
al hombre, firme, la pala;
siembras hay, y hay que regarlas
para que goce el patrón,
¡qué día, amigo, por Dios!
la tierra se viste de galas1.

Sus labios grises resecos
modulan una canción,
que se oye como un clamor
por arroyuelos y cercos,
por los viñedos y huertos
en alegría fingida
si esas tierras fueran mías
piensa quizás el labriego
qué alegre sería el riego
¡qué alegre toda mi vida!

¡Qué contenta mi mujer
y mis pelaos qué alegres,
ah, quién pudiera tenerte
para poder comer bien!
y avanza por el vergel
y también avanza el alba
se despereza la calma
el aire todo es caricia
hay perfumes en la brisa
lloran y ríen las almas.

Ya está a cien pasos la hacienda
con sus casones pintados
en el palenque amarrado
está el potro a buena rienda,
más allá se hallan las siembras
que son pal pobre comida
y pal rico buena vida
sin sacrificios, contento
¡qué contraste e sentimientos
hay penas y hay alegrías!

DESPEDIDA

Qué fin triste tiene el día
en el alma de los pobres
ya se han ganado unos cobres
pa la mísera comida;
otra jornada de vida
le han dado al explotador
amargo y tinto licor
de su sudor y su sangre
que bebe la tierra madre
silenciosa, con amor.

1 Hay diferencia con la cuarteta.

Volver

Celebrando los santos

Celebrando los santos
Por don Juan del Valle, poeta popular de Combarbalá

CUARTETA

Al aire echaré una cana
en cada día santo
pero como son re tantos
quedará mi testa llana.

GLOSA:

Con una inmensa alegría
yo celebraré las Manuelas
póngale rica mistela
vino de onde On Peiro Diaz;
dos veces de amanecía
y sécale damajuanas,
más pa celebrar la Juana
le puse duro a la prima
si hasta pa Santa Cristina
echaré al aire una cana.

Pá celebrar San Laureano
no hallé ni’ uno p’u estos lados
así es que me vi obligado
celebrar a don Cipriano;
el se puso de don Laureano
pidiendo perdón al santo,
y venga tintolio y canto
de parte`e amigo Cazuela
que ráscale a la vihuela
en cada día de santo.

Y después pa celebrar
señores a ña Isabel
me jui a meter al chinchel
que lo llaman radical,
cuando me jui a retirar,
y al dueño le dije: ¿cuanto?
pucha, me vino el espanto
al ver tan gran cantidá
reclamé y no saqué ná:
¡pero, cómo son re tantos!

Pá san Eugenio y Adela
ya me encuentro convidao
habrá pavo y cabro asao
y harta bulla de vigüela;
no faltará la mistela
pa San Daniel y Santa Ana,
pues, aunque fecha temprana
tengo elegíos los santos
en los que si me ataranto
quedará mi testa llana.

DESPEDIDA:

Por fin no tendré más canas
al aire las habré echado
celebrando entusiasmado
San Justo y Santa Susana;
Santa Elena, Santa Juana
San Jacinto y San Mariano
San Bernardo y Sinforiano
San Ramón y San Arturo
y si nombro más, seguro
no termino en todo el año.

Volver

Cantando por puro gusto

Cantando por puro gusto
por Don Juan del Valle

(Al poeta campesino)

A ti, poeta del campo,
que sabes de sufrimientos
y que has oído contento
de un zorzal el dulce canto,
que sabes de los encantos
de septembrinos albores
en que un chamanto de flores
visten todas las praderas,
deja que por vez primera
yo le cante a tus amores.

(Tu china)

Sobre un pedazo de cielo
brillando las Tres Marías
y tú a la china quería
le canturriai tus anhelos;
mientras lloran desconsuelo
las notas de un guitarrón
y te late el corazón
cuando la vez tan relinda,
con su boquita de guinda,
con su carita de flor.

Cubre un pañuelo de seda
su pelo negro y rizado
donde el viento entusiasmado
juega a veces y lo enreda;
pañuelo hermoso de seda
como su cuerpo que anida
una honrada y noble vida
donde bulle una ilusión,
donde pide un corazón
unirse con otra vida.

(Tu guitarra)

Le dice a tu linda china
que ella es tesoro preciado
cuando gime el entorchado
o cuando llora la prima;
su voz es ave que trina
sobre el maitén tempranera,
que te acompaña a cantar
es ella la compañera
al fresco y verde alfalfar,
y al corral y a la tranquera.

(Tu caballo y tu perro)

Con ellos voy por los campos
saboreando algún pesar
o entonando algún cantar
pa olvidar algún quebranto;
han tenido como manto
también el cielo estrellado
cuando por ái acampao
debes quedar cuando vas
de algún animal detrás
que a otro lugar ha rumbiao.

DESPEDIDA

Por fin, termino, poeta,
tú que encuentras impresión
al cortar de tu podón,
al crujir de la carreta;
y al llevar entre la horqueta
el monte pa’l corralón,
yo quisiera tu perdón
si muy bien no resultaron
estos versos que brotaron
del fondo’ e mi corazón.

Volver

Yo no sé cómo se llama

Yo no sé cómo se llama
por Juan del Valle, poeta popular de Combarbalá.

CUARTETA

No sé si se llama Juana
de la que yo me he prendado
y esto a pensarlo me he dado
¿se llamará Sinforiana?

GLOSA:

Puede que se llame Rosa
o bien se llame Leontina
como puede ser Cristina
el nombre de aquella moza;
de la figurita hermosa
que aprisionó de mañana
sus despertares de diana
su encanto de oro florido
y aún estoy confundido
no sé si se llama Juana.

O será su nombre Adela
o Luisa, Sonia o Sabina
puede que Alicia o Crispina
Cándida puede, o Carmela
Patricia, tal vez o Amelia
mucho me lo he preguntado
puede que esté equivocado
si creo que es Isabel
el nombre de esa mujer
de la que yo me he prendado.

A lo mejor es María
Tiburcia o puede que Rita
aunque el nombre Margarita
no me desagradaría;
pero también Rosalía
es un nombre de mi agrado
mas como hombre enamorado
yo le daría el de Gloria
a lo mejor es Victoria
y esto a pensarlo me he dado.

Y si acaso es Catalina
no puede, pienso y suspiro
y al pensarlo me imagino
de que puede ser Albina
como puede ser Regina
Brígida, Clara o Melania
Lorenza, Isnelda o Susana
Violeta por su belleza
y si no es Ruth o Teresa
¿se llamará Sinforiana?

DESPEDIDA

Finalmente por vencido
me doy porque no he encontrado
pa ella el nombre apropiado
aunque hallarlo yo he querido;
por eso que me despido
herido de desconfianza
y mientras mi voz descansa
mi alma se llena e’ dulzura
porque preciosa hermosura
yo te llamaré Esperanza.

Volver

A Combarbalá, mi tierra natal

A Combarbalá, mi tierra natal
Por Don Juan del Valle

Te canta hoy, pueblo querido,
hoy te brinda sus arrullos
un mozo que es hijo tuyo,
y que en tu suelo ha nacido;
en donde lleva vivido
diecisiete abriles ya
a ti mi Combarbalá
con mi lenguaje algo rudo
hoy te brindo mi saludo
en copa de sol dorá.

Sentado bajo un espino,
contémplote tierra hermosa,
donde son lindas las mozas
flores de un jardín divino;
a las que riegan los trinos
de parleros pajarillos
luceros son que en su brillo
guardan la dulce pasión
que alumbrará un corazón
al entregar su cariño.

Un olmo es rey de tu suelo
lo mira tu campanario
y en el cerrito del Calvario
donde se busca consuelo:
la luz de un perdido anhelo
las almas van a buscar,
quien se va de este lugar,
tierra bella, tierra buena,
tierra de noches serenas,
siente amargura y pesar.

De tus cumbres magestuosas
cantando baja tu río
y en los meses del estío
reinan bellas mariposas;
suaves colores de rosas
y de oro visten los campos
tus albas son un encanto
tus noches de luz de luna
suavemente nos acuna
y nos envuelve en su manto.

DESPEDIDA

Al fin mi tierra natal
antes que se ponga el sol
debo irme a donde soy
pasando por el sauzal;
veré cantar el zorzal,
por calle Unión seguiré,
a Comercio llegaré
a ver los cimbreantes talles,
perdonen las otras calles
si es que aquí no las nombré.

Volver

Noche y día

Noche y día
Por Don Juan del Valle, poeta popular de Combarbalá

CUARTETA

La noche en calma respira
llora la luna plateada
sobre la cumbre nevada
y el fresco puelche respira.

GLOSA

Silencio en todas las calles
que triza el croar de ranas,
herméticas las ventanas
dormido el verdeante valle;
la palma de recto talle
y el campanario que mira
cómo rezona la lira
de riachuelo cantor
y entre duraznos en flor
la noche calma suspira

No duermen los farolitos,
no duermen su suave brillo,
desvela el cantar del grillo
y el viento a los arbolitos;
que gimen muy despacito
por boca de la enramada
y ofrenda a la boca amada
sus pétalos una rosa
mientras por sobre las chozas
llora la luna plateada

Y el puelche como alma en pena
visita al florido sauco
le roba el aroma al paico
al almendro y la verbena,
a la verde yerba buena
y al palqui de la quebrada
y a la azucena rosada
que se le escucha decir:
quisiera feliz morir
sobre la cumbre nevada

Y junto al aullar lejano
y más lejano que triste
de luciérnagas se viste
y brilla el verdeante llano;
en tanto al pie de un manzano
y sapo croa y suspira
y hacia el azul cielo mira
a la luna romancera
mientras gimen las higueras
y el fresco puelche respira

DESPEDIDA

Por fin el valle se quita
su enmantado nocturnal
suave brillo matinal
sobre él se da alegre cita;
con la blanca palomita
con el tordito parlero
con el hermoso jilguero
y los gritos de un pastor
que mientras le besa el sol
lleva arriando sus corderos

Volver