Algo de la capital

Algo de la capital
Por Miguel Luis Castañeda, poeta popular de Cogotí.

CUARTETA

En la bella capital
estuve un mes ocho días
disfrutando de alegría
que nunca podré olvidar.

GLOSA

Al conocer sus bellezas
sentí gran satisfacción,
se sonrió mi corazón,
vi alejarse la tristeza;
sentí joven mi cabeza,
en paseos sin igual,
en el Parque Forestal
con amigos de verdad;
de mucha sinceridad
en la bella capital.

Me dejó maravillado
el gran Caupolicán,
el Estadio Nacional,
Los Cerrillos tan nombrados;
vi un avión agigantado,
que hace la travesía,
justo cuando descendía
al llegar de la Argentina,
y viendo cosas divinas
estuve un mes ocho días.

Entre paseos mejores
es el Parque Balmaceda,
allí el corazón se enreda
junto a los prados de flores;
ahí cantan los amores
como en el Santa Lucía,
que en horas de noche y día
se contempla allí el paisaje
entre el tupido ramaje
disfrutando de alegría.

Al hablar de los paseos
también debo recordar
la hermosa Quinta Normal
con su precioso museo;
San Cristóbal ya lo veo
subiendo el funicular,
madriguera de animal
donde gruñe la pantera
y junto a las otras fieras
que nunca podré olvidar.

DESPEDIDA

Al final, en  Avenidas,
vi hermosos monumentos,
los observé muy atento
a la clara luz del día;
vi con mucha gallardía
al general Baquedano
los Amunátegui hermanos
y a O’Higgins en su caballo
como mirando al soslayo
a Manuel Bulnes ufano.

Volver

A mi raza

A mi raza
por El Indio Mora, poeta popular de la Frontera.

Delegados mapuches: reclaman justicia.

LLAMADO

Si el peñi a ti te olvida
y hace escarnio de promesas
¡olvídalo! y con fiereza
¡lucha, raza dolorida. . .!
sal del marasmo suicida
en que te sumió el traidor,
lanza lejos el dolor
de pobrezas y penurias,
en que cruel casta con furia
ahogó tu risa en flor.

GLOSA

Por San José de la Costa
en Osorno, junto al mar,
por el copihue y nacal
que al ladrón nada le importa;
por toda la faja angosta
desde mar a cordillera,
por el roble y sementera
corren justicia clamando,
nuestros hermanos luchando
en la húmeda Frontera.

Ladrón que quitas las tierras
a todos los araucanos,
tienes alma de villano
y de mercader de guerras;
robas el valle y la sierra,
corriendo vas a los cercados;
utilizas juez comprado
en negra acción criminal
y con máquina infernal
tienes mi pueblo humillado.

Que nos roba el señorito
de cruel y rancio abolengo,
lo he palpado y lo sostengo
y en este cantar lo grito;
por lo demás está escrito
en denuncias y juzgados;
los ranchos son arrasados,
mi raza está sin defensa
y para cualquier ofensa
dictan orden los letrados.

Hasta el yanqui traicionero
que se roba nuestro cobre,
nos arruina y deja pobre
este chacal y logrero,
y tierras roba el coimero
en Arauco, en la Frontera;
pezuña puso la fiera
que a Guatemala arrasó
y entre bombas abrazó
los niños y bananeras.

DESPEDIDA

Por fin, habrán de saber
que en batalla está mi raza
y con gran pasión abraza
la fe en nuevo amanecer;
ha llegado a comprender
que sólo luchando gana,
digna patria del mañana
en que ondee libertad
y traten con igualdad
mi noble raza araucana.

Volver

A Castillo Armas

A Castillo Armas
por Luis Polanco, poeta popular de Conchalí.
El poeta dedica esta décima como “Un saludo a Castillo Armas representante de la democracia norteamericana en Guatemala”.

Me asqueas, Castillo Armas,
como me asquea un chacal,
veneno en traidor puñal,
cruel, sanguinario, sin alma;
revuélcate en sangre amarga
del pueblo que nunca olvida,
como tirano homicida
con tu brazo mercenario
has empujado al calvario
a quien te ha dado la vida.

Que el pueblo te hunda el techo
hasta apretarte en el suelo
y te azote desde el cielo
el rojo incendio deshecho;
estás sirviendo el despecho
de tus amos despiadados
que a Guatemala han robado
su tierra y su libertad,
tigre de la iniquidad
como te odio: ¡Renegado!

Que la flecha fugitiva
se encaje en tu alma traidora
y en pasión libertadora
te clave la entraña viva
que sientas hondo la herida
de la patria que encadenas,
que se retuerzan sus penas,
en tu sangre de asesino
y que en todo tu camino
sólo encuentres odio: ¡Hiena!

Surge, Guatemala: ¡libre . . .!
del fondo de tus martirios
y a tus héroes muy altivos
dále tú amor que redime;
que tu pupila se estire
por la ruta libertaria
y tu canción legendaria
sea la voz de tu tierra,
ponte al pecho tu bandera
que ya vendrá tu mañana.

Mirando hacia tus fronteras
hay pueblos no sometidos,
con los brazos extendidos
asidos a tus trincheras;
diez años fuiste lumbrera
de la América Central
si se ha empañado el cristal
de tus auroras recientes
busca en los cielos de Oriente
la luz de un nuevo aclarar.

Volver

El

El
Por Tristán, poeta popular de Santiago

CUARTETA

A cuestas con su organillo
caminando sobre el barro
hieren sus pies los guijarros
con mil filos de cuchillos.

GLOSA

La penumbra lentamente
ha oscurecido la calle
y aquel bullicioso valle
duerme ya plácidamente;
se escucha muy suavemente
el rumor del vientecillo;
de hambre llora un chiquillo
en una casa cualquiera
mientras él va por la acera
a cuestas con su organillo.

Muy cansando, sudoroso,
pese a ese frío glacial
va camino de su hogar
después de andar fatigoso;
le brinda un dulce reposo,
desde el fondo de un cacharro
saca para sí un cigarro
que encontrara el otro día,
cuando a su casa volvía
caminando sobre el barro.

El es joven todavía,
pero no tiene trabajo,
recuerda cuando a destajo
entregaba su energía,
trabajando noche y día
destrozándose las manos,
al empujar esos carros
cargados del mineral,
no importa si al caminar
hieren sus pies los guijarros.

Isabel, mujer amada,
a la que un día se unió,
la muerte la separó
de su lado una mañana;
su moribunda mirada
la fijó sobre el anillo
las estrellas son su brillo
entre las latas del techo
van y caen sobre el lecho
con mil filos de cuchillo.

DESPEDIDA

Del organillo el cantar
por el valle ya no se oye,
sólo el viento silba y corre,
silba y corre sin cesar;
y comienza a lloviznar,
las gotitas de agua pura
acarician con dulzura
la tierra y los verdes prados
mientras el siente a su lado
que cavan su sepultura.

Volver

Un llamado a los poetas y cantores populares

Un llamado a los poetas y cantores populares
por Juan II Placencia, poeta popular de Coronel.

Vuelvo a la zona ‘el carbón
para ponerme de frente
a cantarle a los mineros
como Vicepresidente.

Al asistir a un Congreso,
debo decir la verdad,
sí ese puesto se me dio
fué por unanimidad.

Por fin va a salir a flote
esa magna poesía
que tal vez por un capricho
permanecía escondida.

Yo invito a cualquier obrero
que tenga una cualidad
que escriba aquí en esta Lira
y venga a la Sociedad.

Aquí en la zona minera
hay puetas muy distanciados
vengan todos hacia mí
y serán organizados.

En la Unión de los cantores
le abrimos la puerta a todos
si alguno la hierra un poco
lo arreglamos de algún modo.

Viejos, jóvenes y niñas
que tengan uso ‘e razón
yo invito a todo chileno
venga a nuestra asociación.

La invitación ya está hecha,
va a principiar el concierto
y la Unión de los Poetas
tiene los brazos abiertos.

No tenemos egoísmo
con los puetas ni cantores,
mi idea ya está lanzada
compréndanlo bien, señores.

Y al terminar este verso
lanzo un llamado de frente
como poeta del Carbón
y como Vicepresidente.

Volver

¡Salud, al vate Neruda!

¡Salud, al vate Neruda!
Por René del Cerro, poeta popular campesino, de Linares.

CUARTETA

¡Salud al vate Neruda!
en su cincuentenario,
en este humilde glosario
de un cantor de vida ruda.

GLOSA

Medio siglo ha cumplido
este coloso del verso
que por todo el universo
es amado y conocido;
el trabajador aguerrido
que con la pala la suda,
y hasta el rico que se escuda
reconocen su talento;
lanzando mi lira al viento
¡salud al vate Neruda!

El todo lo ha cantado
con sus palabras sencillas
sembrando así la semilla
de la comprensión ha dado;
no es para nadie vedado
conocer sus temas varios,
ahí habla el proletario
invitándolo a luchar,
así se le vuelve a hallar
en su cincuentenario.

También es él el baluarte
de la paz entre los pueblos,
ostentando aquí don Pablo
medalla en su alta frente;
lo pide con voz potente
este ilustre libertario;
amistá pa todo el radio
y la libre convivencia;
yo celebro su ponencia
en este humilde glosario.

Con cínica hipocresía
y mente de puerco espín
un tiranuelo muy ruin
quiso empañarle su vida;
mas no pudo este mesías
hermano del otro Judas
callar la verdad desnuda;
llegue a Pablo majestuoso
el saludo caluroso
de un cantor de vida ruda.

DESPEDIDA

Despídome con respeto
de este noble combatiente
que con su límpida frente
compone lindos sonetos;
al tirano lanza retos
y al oprimido sus loas,
por eso mis voces todas
son pa este compatriota,
jurando por mis ojotas
que no lo digo por moda.

Volver

Mi canto al poeta insigne

Mi canto al poeta insigne
Por Agueda Zamorano, poetisa popular de Santiago, presidenta de la “Unión de Poetas y Cantores Populares”

CUARTETA

En gracia chilena pura
las bellezas y las mieles,
copihues rojos, laureles
para el poeta Neruda.

GLOSA

De gala ha sido vestidos
numerosos escenarios
por el gran aniversario
que a Chile ha conmovido;
cincuenta años ha cumplido
el gran poeta Neruda,
por lo que se le saluda
con entusiasmo y amor,
ofreciéndole el folklore
en gracia chilena pura.

Pablo Neruda nació
en esta tierra preciosa
y nuestra alma está orgullosa
del hermano que nos dió;
su gran amor conquistó
para ella los laureles
y nunca podrán pinceles
con el máximo elocuente
expresar como su mente
las bellezas y las mieles.

Este homenaje rendido
a esta vida famosa
tiene el frescor de la rosa
del campo sus coloridos,
del fuego que está prendido
entre rosas y claveles,
en nuestra alma no hay lebreles
que nos impida ofrendar
a nuestro hermano sin par
copihues rojos, laureles.

Nuestra alma se asemeja,
por su radiante alegría,
a la luz de hermoso día
o a brillantes candilejas;
viva expresión se refleja
sin que la tristeza acuda,
y a la mía en voz aguda
lo ha de expresar al cantar
adjunto a un desear
para el poeta Neruda.

DESPEDIDA

De este homenaje al final
yo saludo al gran poeta
que ha cumplido los cincuenta
aquí, en su tierra natal;
deseándole muy formal
que viva cien años largos
y que no sean amargos
como algunos que ha vivido,
que un futuro muy florido
a mis hermanos yo encargo.

Volver

A Pablo Neruda, genio de la poesía, en su cincuentenario

A Pablo Neruda, genio de la poesía, en su cincuentenario
por Rafael  Martínez Navia, poeta popular de Santiago.

¿Quién no conoce al prohombre?
¿Quién no ha leído al poeta?
no hay un rincón del planeta
donde no suene su nombre;
recordémosle como hombre
que en Chile no tiene igual
cuando con su voz inmortal
lanzó su  terrible “¡Acuso!”
y el dedo en la llaga puso
del gran traidor nacional

Luego el ilustre poeta
evadió las fieras garras
del tiranuelo de marras
y ganó una nueva meta;
con ágil pie y alma inquieta
cruzó los Andes audaz,
y en otro suelo feraz
democrático y sincero,
halló asilo verdadero
y el Gran Premio de la Paz

He narrado este episodio
para mostrar la grandeza,
dignidad y entereza
del bardo sencillo y sobrio;
del que no conoce el odio
y adora lo que es virtud
el del glorioso laúd
que vive para pensar
y que canta sin cesar
por Chile y su juventud,

Varón que todo lo merece
él es la voz fraternal
alma y vida universal
que se agranda y no perece;
es Apolo que embellece
tierra, cielo, nieve y mar,
música que hace soñar,
gloria de la patria mía,
luz, sendero, amor y guía
en quien se puede confiar.

El sabe con altivez
confundir a la canalla
que frente al verdugo calla
y le lame hasta los pies;
él no le responde al soez,
ni al falsario ni al felón,
sólo hay en su corazón
para la envidia, desdén,
y por el necio también,
siente viva compasión.

Que comprendan de una vez
los detractores del genio
de que les falta el ingenio
y les sobra estupidez;
se advierte la pequeñez
del que no salta la valla,
mientras que el cóndor no falla
cuando levanta su vuelo
y remonta el alto cielo
y sobrepasa la raya.

Por eso del mundo entero
hoy acuden al país
gentes de todo matiz,
pero de afecto sincero;
a celebrar con esmero
el feliz cincuentenario
del vate extraordinario
cuyo lema es la amistad
su norma la lealtad
y la verdad su santuario.

Por ese estilo cordial
de su verbo prodigioso
y el sello maravilloso
de su “Canto General”;
por esta fecha triunfal
que aclama la multitud,
¡también pulso mi laúd!
y cantando conmovido
del poeta me despido:
¡Salud, mil veces, salud!

Volver

Contando algo de mi vida

Contando algo de mi vida
por Francisco Astroza, poeta popular de Valparaíso

CUARTETA:

 Yo nací como Dios quiso,
como nacen los chilenos,
pa trabajar soy preciso
entre verano e invierno.

GLOSA:

Yo nací en Viña del Mar
provincia ‘e Valparaiso
pero mi destino quiso
que abandonara el lugar;
siete años cumplí en Chillán
dentro a los ocho preciso
como Dios me dió permiso
en la provincia de Ñuble,
el día cuatro de octubre
yo nací como Dios quiso.

Yo aprendí la agricultura,
arboleda y labrador,
trabajé de sol a sol
con arado en las llanuras;
soy un buen peón por ventura
para la pala y la horqueta,
amanecía en carretas
en pleno invierno al sereno,
mi salú nació completa
como nacen los chilenos.

También fabriqué carbón
en crudos meses de invierno,
pero esto no era eterno,
por temporadas, señor;
del río fuí pescador
en temporales macizos,
trabajé sin compromiso
por entre los matorrales
y en los momentos actuales
pa trabajar soy preciso.

Yo trabajé en plantación
sin aprovechar su fruto,
a un regadío absoluto
nos obligaba el patrón;
a juerza de explotación
y el pago de un diez eterno
era la vida un infierno
y el salario no crecía,
treinta centavos yo hacía
entre verano e invierno.

DESPEDIDA:

Por fin, yo la cordillera
su risco y su manantial
conozco y donde hay metal
cubierto de copigüeras;
visitado por las fieras
por entre un quilantal
en vertiente de un nalcal
en aquellas serranías,
ya llegará pronto el día
en que de ellas hablarán.

Volver

Cosas que se ven

Cosas que se ven
por Ismael Sánchez, poeta popular de La Candelaria

CUARTETA:

Puetas mirando la luna
desde el mar en algún yate,
¿no creen que es disparate
vivir bien si no es fortuna?

GLOSA:

Por si’ aca van a ver una,
no quedaré de cobarde,
no importa que vaya al balde,
al canasto o qué sé yo;
el primero que empezó
lo hizo tomando la pluma,
el otro que la fortuna
no le costó gran trabajo,
pasando a ser los de abajo
puetas mirando la luna.

El que trabaja no come
porque la paga es escasa,
los que frecuentan las plaza
verdaderos Salomones,
nunca les faltan razones
cuando el obrero se bate,
no importa de que los maten,
los inmunizan las leyes
y les traen pejerreyes
desde el mar en algún yate.

Cuando tenga una ocasión
contemple los edificios
pregunte usté quién los hizo
¿quiénes los van a ocupar?
una familia importá
que tendrá apellido Walker,
Valdés Larraín o Toucher
Barros, Ossa o Covarrubias,
para el obrero ninguna,
¿no creen que es disparate?

Es el pobre poderoso
de acuerdo con el cristal
no habrá ningún holgazán
que no se sienta dichoso;
es el momento precioso
que reclamen la unidá,
aunque tarde llegará,
siempre ha de ser oportuna,
el triunfo nuestro será
vivir bien si no hay fortuna.

DESPEDIDA:

Por fin completo la estrofa
por ser la primera que hago
tanto he vivido en Santiago
y poco cambian las cosas;
he visto de que las locas
llegan a ser senadoras,
mujeres honrás, ladronas
por una necesidá
la falta de austeridá
es una cosa que asombra.

Volver