A Castillo Armas

A Castillo Armas
por Luis Polanco, poeta popular de Conchalí.
El poeta dedica esta décima como “Un saludo a Castillo Armas representante de la democracia norteamericana en Guatemala”.

Me asqueas, Castillo Armas,
como me asquea un chacal,
veneno en traidor puñal,
cruel, sanguinario, sin alma;
revuélcate en sangre amarga
del pueblo que nunca olvida,
como tirano homicida
con tu brazo mercenario
has empujado al calvario
a quien te ha dado la vida.

Que el pueblo te hunda el techo
hasta apretarte en el suelo
y te azote desde el cielo
el rojo incendio deshecho;
estás sirviendo el despecho
de tus amos despiadados
que a Guatemala han robado
su tierra y su libertad,
tigre de la iniquidad
como te odio: ¡Renegado!

Que la flecha fugitiva
se encaje en tu alma traidora
y en pasión libertadora
te clave la entraña viva
que sientas hondo la herida
de la patria que encadenas,
que se retuerzan sus penas,
en tu sangre de asesino
y que en todo tu camino
sólo encuentres odio: ¡Hiena!

Surge, Guatemala: ¡libre . . .!
del fondo de tus martirios
y a tus héroes muy altivos
dále tú amor que redime;
que tu pupila se estire
por la ruta libertaria
y tu canción legendaria
sea la voz de tu tierra,
ponte al pecho tu bandera
que ya vendrá tu mañana.

Mirando hacia tus fronteras
hay pueblos no sometidos,
con los brazos extendidos
asidos a tus trincheras;
diez años fuiste lumbrera
de la América Central
si se ha empañado el cristal
de tus auroras recientes
busca en los cielos de Oriente
la luz de un nuevo aclarar.

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