Rebeldía

Rebeldía
Por Manuel Urbano, poeta popular de Puente Alto

Miro con alto desprecio
tantos valores mentidos
que bien son por el sonido
o por tener falso precio;
No les perdono a los necios
que se engañan de espejismos
en medio del salvajismo
de la civilización,
hipócrita comunión
de la altura y del abismo

Y sentencio: El Socialismo,
ha de salvar el honor
–no el honor del gran señor
con arrestos de divino–
del hombre, el grande sino
de convivencia y amor…
ese amor de más valor
no el amor sentimental;
El amor que ha de crear
la nueva era de amor.

Para todos comprensión
trabajo digno, cultura
que en mi pecho la cultura
simboliza redención;
Y grita mi corazón:
¡Falsos valores mentidos!
A los que están ateridos:
¿por qué no dais una mano?
Si proclamáis ¡Son hermanos!
¿De qué padre? ¿O es fingido?

No me vengan con cumplidos,
A mi conciencia no aterra
ni el horror de vuestra guerra
ni los fantasmas divinos:
Estoy seguro del sino
de vuestro fin eternal
Farsa sois del bien y del mal
apóstoles plañideros
Crucificaros yo quiero
por redimir la hermandad.

Es toda la Humanidad
propietarios de la tierra
sea blanda roja o negra
¿La creó Divinidad?
No quiero dudas ¡Será!
De ese Padre tan capaz
salió una casta rapaz
que se apropió de las mieles.
Para los demás, las hieles,
andrajo y falta de pan.

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El desquite

El desquite
Por Manuel Urbano, poeta popular de Puente Alto

Con Jaramillo y ‘on José
por un terreno se odiaban
pues los dos aseguraban
ser dueños de todo el lote.

Hacerse mal inventaban
sin reparar en el trato
temblaban hasta los gatos
pues nada seguro estaba.

El segundo del relato
era rencoroso y pillo
y sustrajo a Jaramillo
tres caballos por un rato.

Un rato según decía;
pero puedo asegurarlo
sin comer sin darles algo
los tuvo hasta cinco días.

Los pingos ya se caían
del hambre que los mataba;
alguno ni paso daba
de la sé que los roía.

Los soltó pa los deslindes
y sin piedad palo a palo;
si este cobarde era malo
era pior el del desquite.

Cuando ya el sol se iba
acostando en la montaña,
un bramido, las entrañas
les halaba a quien lo¹

Desgarrador y terrible
yo nunca más lo oyera
un toro loco cual fiera
destruía lo indecible.

Los animales huían
las casas no eran refugio,
lo digo sin artilugio
los cerros se estremecían.

La bestia loca rumbeaba
pa la casa ‘e don José
por instinto o no se qué
pa’l lao ‘el amo buscaba.

El viejo se santiguaba
en el campo hubo estampía
de mieo, una perra mía
la cola se le erizaba.

Al filo ‘e la luz primera
se acabó la algarabía
en una ladera umbría
halló su tumba la fiera.

Escribir yo no pudiera
pa describir el retrato
del pobre toro, el maltrato
que en los guijarros se diera.

Se charquió la cara entera
se aportilló los ijares
y se tajeó en los alambres
toita la pelambrera.

El hallazgo lo hizo un peón
con xxxlina¹ larga de oveja
le amarraron una oreja
lo mismo que un capuchón.

Dentro había un moscardón
que tocaba y runruneaba.
Era desquite y llegaba
a partir el corazón.

A enfrentarse esos canallas
nunca jamás osarían
en pobres brutos se herían
con criminal estocada.

Nunca la rabia es coraje.
El que su ira desata
y al indefenso maltrata
hay que escupirle ¡Cobarde!

La tremenda picardía
les dejó esta ganancia:
hecha pedazos la estancia
más rencor, menos hombría.

1  No se entiende en nuestro ejemplar.

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Ronda en azul

Ronda en azul
Por Manuel Urbano, poeta popular de Puente Alto

Ronda a la fuente el murmullo
del agüita cristalina,
ronda la nota argentina
en el prado en mil capullos
y del amor, el arrullo
el beso ronda en primor;
la ley ronda al resplandor
del relámpago furtivo,
y en el bosque, estremecido,
ronda de alas y esplendor.

Perfume ronda a la flor
y la brisa que lo mueve
ronda al mar, que se conmueve
en rondas de onda y fragor;
al iris ronda el color
cuando circunda un paisaje,
la selva ronda su traja
de verde y de mil rumores
y la fiera, en sus ardores
sensual ronda entre el boscaje.

Ronda música al cordaje
del arpa y de la guitarra;
la bullanguera chicharra
ronda en rumor el ramaje;
adorna, el talle, el encaje
a la niña casadera,
feliz la nube viajera
ronda la nevera altiva
y mi estrofa sensitiva
ronda eternas primaveras.

Muselina pasajera
rondando en gris las colinas
y en ronda de rutas líricas
ronda el ave mensajera,
del amor y la belleza
el nido, en ronda de trinos,
en el cielo mil caminos
en min¹ rondas estelares,
mil órbitas colosales
por abismos de infinito.

Lo eterna o lo infinito
ronda de vida y de muerte;
ronda el pobre tras la suerte
de la fortuna proscrito.
Ronda mi soberbia al grito
por la humana redención.
Por una ronda de unión
en que todos, de la mano
en ronda feliz, de hermanos
cantemos, puro, al amor.

1  Probable errata, podría ser “mil”.

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Juguete Lírico

Juguete Lírico
Para mi sobrinita Flor María Ramirez.
Por Manuel Urbano, poeta popular de Puente Alto.

En ceremonia sencilla
se casa el clavel fragante
con la azucena elegante,
madrina es la Flor María.
Se muere el jazmín de envidia;
–fue el primer enamorado–
y por despacho el cuitado
de amor a la ortiga habló
y matrimonio quedó
entre todos concertados.

Los padrinos son los hados;
por doquier hay son de fiesta
y estremece a la floresta
el suceso pregonado
por el clarín de los gallos;
El pájaro carpintero
hizo en el bosque un proscenio
xx1 alada orquesta ubicar.
Por la escala musical
subirán los instrumentos.

En carros de resplandores
desde el cielos en sus confines
vinieron los querubines
con regalos de fulgores,
–y a bendecir los amores
aunque la fiesta es pagana;
se enamoró la fontana
de Cupido juguetón,
pues la embriagó de esplendor
la campiña, esa mañana.

Feliz baila la amapola
al compás de brisa rauda
se encaraman las chicharras
al palco de las corolas,
en el jardín se desfloran
los pétalos embriagantes
y en moscardón retumbante
va tocando su acordeón
por las alcobas de amor
de los cálices fragantes.

Filigranas en la poma
dibujan los picaflores
y desgrana un piar de amores
desde los nidos la aurora
y por la comba sonora
por su cordaje sencillo
resuena el arpa del grillo;
En mi alma soñadora
niño, flor y ave canora
hicieron eterno nido.

1  Ilegible en nuestro ejemplar.

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Al habla con los marcianos

Al habla con los marcianos
Por Manuel Urbano, poeta popular de Puente Alto.

Reclamo pa mí el derecho
de haber sido yo el primero
que habló con esos viajeros
del alto y celeste techo.

Marcianos de pelo en pecho
igualitos a nosotros,
bajo el uno, alto el otro,
uno feo, otro bien hecho.

Venían en carro rojo
desde el azul estrellado
y quedé maravillado
del artefacto asombroso.

En un castellano hermoso
y con acento castizo
así dijo el más petiso:
“No soy ente tenebroso”.

“Al contrario, amigo mío,
y mejor le digo hermano,
choquemos todos las manos
y hablemos largo y tendido”.

“Venimos sin hacer ruido
ni darnos a conocer
en un viaje de aprender
por estos hondos abismos”.

“Nuestro viaje de turismo
es pa ampliar conocimiento;
los terrícolas instrumento;
hallaron de fuego vivo.

“Y cual niños mal paridos
con él se han puesto a jugar
y lo que puede pasar
es tremendo cataclismo.

“Volverse la tierra gas
o un espantoso fluido
que se extiende derretido
por la azul inmensidad.

“No podemos tolerar
de vecinos tal criterio,
del orbe hacer cementerio
en vez de vivir en paz.

“En nuestro mundo remoto,
hay de todo por igual,
excepto sólo en el mal
para nosotros ignoto.

Tampoco fantasear
solemos nunca del bien,
ni andamos nunca “al pidén”
tras fantasma celestial.

“Quien aprende a mendigar
luego en costumbre mendiga
y el poderoso, ni miga
le da un bien terrenal.

“Hemos sabido crear
comodidad y decencia
y disfrutaremos las ciencias
entre todos por igual.

“No sabemos guerrear
pues todos somos iguales
la riqueza nada vale
si no se puede gozar.

“Eso suele pasar
a ustedes tan divididos,
se matan por lo adquirido
pues lo tienen que cuidar.

“Y volviendo al tema infausto
del juguete que inventaron
con él, casi emparejaron
a Dios de vuestros relatos.

“Vais a pasar un mal rato
si os seguís disputando
en vez de ir arreglando
vuestro mundo tan ingrato.

Del hombre el peor pecado
contrasentido y desvelo;
sin perfeccionar su suelo
el cielo tiene adornado.

Mucho más se ha preocupado
de ese mundo de ilusión,
sin hacer la exploración
de su planeta atrasado.

“Se lanza a la explotación
de peligrosos inventos
y es ignaro y hasta cruento
en su social perfección.

“Siempre pugna el simbolismo
de su Divino-Hacedor
en vez de hacerlo mejor
se lanza torpe al abismo.

“Pobre gusano asesino,
de su ilusión, parricida,
con su locura suicida
traza su meta y destino.

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Sentenciando

Sentenciando
por Manuel Urbano, poeta popular de Puente Alto.

Del umbral de la caverna
a sólo unos pasos vamos,
de civilizar hablamos
con hambres, dudas y guerras;
con egoísmo que aterra
y preceptos informales,
los gusanos inmorales
de natura, se pelean,
por las basuras que emplean
para engullir o matarse.

Para autocontemplarse
pintó un cuadro de Luzbel
y escribió leyenda de él
para autobiografiarse;
en un tremendo afanarse
y haciendo cien mil locuras
ejecuta mil posturas
con la gravedad del mono;
cómo se ufana en su trono
en Gran Rey de las creaturas.

Que en abierta rebelión
salió Luzbel de los cielos
y sirvió de cancerbero
al Arcángel San Miguel
que luego les dió que hacer
en la terrena disputa
quien tenía la batuta
para el hombre adjudicarse;
el modo de abanicarse
de la voluble viruta.

Nada mi tesis refuta:
si entre dos potencias reales
de fantasmas celestiales
existe la fuerza bruta;
me hace reír, no me asusta
más que del hombre la suerte,
del carrusel de la muerte
jamás ninguno se escapa,
ni hay un mojón, ni una estaca
al deslinde con lo inerte.

Y termino sentenciando
de la cuna cavernaria
a la cama funeraria
todos venimos andando;
y seguiremos bregando
pues la materia no muere,
de este vacuo miserere
alcanzaremos el fin,
y seremos el budín
en el festín de otros seres.

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Optimismo

Optimismo
Por Manuel Urbano, poeta popular de Puente Alto.

Que otras vidas tendremos
yo me atrevo a asegurar,
lo puramente formal
de seguro perderemos,
pero siempre seguiremos
en el todo palpitando,
después de hombres, gusanos,
después mariposa alada
y al fin de cada jornada
seguiremos comenzando.

No deja de ser grandiosa
la perspectiva futura,
cambiar solo la estructura
por otras mil hermosuras,
la materia, presurosa
en el crisol natural,
me transforma en vegetal
o en otra ánima viviente
y sigo siempre latente
el eterno carnaval.

Para auto-contemplación
creó el Hombre el universo,
soy, por lo tanto, el espejo
de la inmensa creación,
soy la evidente intención
en la excelsa arquitectura
se refleja la hermosura
de natura creadora,
con mi pluma admiradora
lo grabo en literatura.

Yo no le temo a la muerte
en lo divino ni humano
en cada ciclo girado
en su forma cambia, e’ lente;
soy ahora hombre consciente
no hiera a nadie mi dardo,
sólo quiero, sin retardo,
exponer en su ocasión,
la experiencia o convicción
no hay que llevarla cual fardo.

DESPEDIDA

Al final de itinerario
ya me veo cual polilla
o esencia, por las rajillas
de mi foso funerario;
o, siguiendo mi ideario
soy pasto pa’ un caracol,
o resurge, en el primor
de las campiñas floridas
con renovada porfía
mi simiente en nuevo ardor.

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Para “Miss Chile”

Para “Miss Chile”
Por Manuel Urbano, poeta popular de Puente Alto.

Para la mujer soñada
tengo un canto plañidero,
cristalino surtidero
es mi alma enamorada;
soy trino de la alborada
soy la escala musical
la pauta que me hace sonar
el violín de mi pasión
y ofrendar de corazón
mi lírica espiritual

Soy mañanero zorzal,
soy trovador del véspero,
por la mujer que refiero
hago mi pluma vibrar,
ella me vino a clavar
de su mirar el hechizo,
de ese dulce maleficio
me enamoré del amor,
su aliento fragancia en flor
hizo en ella mi verso artificio.

Con un misterioso hilo
va enhebrando el picaflor
el aroma y el color
por los prados florecidos,
es por eso que yo escribo
si en el vergel del primor
prende un volcán la pasión
y un astro enciende su cirio,
yo en un tremolar de lirios
soy pajarillo cantor.

La más pura ensoñación
gacelita primorosa
miraje color de rosa
en el altar del amor;
vestal de la imaginación
que en la pluma resplandece
y que en mi pecho se mece
con la unción del embeleso
dulce chasquido de un beso
que en mis labios se estremece

El cáliz quiero apurar
de mi lirismo que crece,
la inspiración que florece
por esa visión ideal,
en el harem celestial
la diosa de esplendor,
la más excelsa expresión
del jardín de los anhelos,
que no motiva desvelos
porque es musa de ilusión.

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A los poetas populares de mi patria y a los de América hispana

A los poetas populares de mi patria y a los de América hispana
por Manuel Urbano, poeta popular de Puente Alto.

La gran familia dispersa
de los poetas populares
ha afinao las cuerdas
para entonar sus cantares.

Hoy en fraternal unión
provincial y nacional
buscarán mancomunar
sólida organización.

Ideal de superación
que rebalse las fronteras
y que la América entera
conozca de su intención.

En patrióticos cantares
cantemos la independencia
y mostremos la conciencia
de las clases populares.

Florece la poesía
desde México a Argentina,
desde al Guayas al Arauco
hecha ley de rebeldia.

Invito yo a mis hermanos
de la América sufrida
que en un hogar nos unamos
con esta noble divisa.

Cantar del mal el dolor
y de lo bello lo hermoso,
Martín Fierro lo cantó
en un poema glorioso

Cantó todo ese coloso
lo que en su siglo pasó,
a imitar al bardo altivo
hoy en día os invito yo.

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Burrerías

Burrerías
Por Manuel Urbano, poeta popular de Puente Alto

Sepan que tuve una “burra”
y una “burra” de manías
sus mil mañas padecía
sin placer, que se me ocurra.

Dicha “burra” poco honrada
gozaba si yo sufría
con insultos me mordía
con denuestos me coceaba.

Por dicha “burra” fui “burro”
pues en razón yo no entraba
padecía y toleraba
sin premio, ahora discurro.

Ahora al fin ya liberado
de tanto amargo y desvelo
yo les juro por mi abuelo
que otra “burra” no cabalgo.

Nunca “burra” has de querer
que te lleve muchos años
pues será tan grande el daño
cuan menguado tu placer.

Perdí el trabajo, la fe
perdí esperanza y paciencia
y esa “burra” a la querencia
no supo corresponder

¡Pobre “burra” tan diablilla,
vanidosa y prepotente…!
Hoy la vejez insolente
le hace a ella zancadillas

Es anatema mi verso
contra cualquier enemigo
la “burra” que yo les digo
quiso vengarse en mi pecho

Ni tuerto ni contrahecho
cobarde ni olvidadizo
la “burra” que mal me hizo
que se trague su despecho

¡Arre! pues, “burra” sin “burro”
si saco cueros al sol
cualquier venganza o terror
con mi pluma despanzurro.

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