Para mi amada

Para mi amada
por Rubén Amador Ríos, poeta popular de Santiago.

CUARTETA:

Morena de verdes ojos
como dos uvas maduras,
por tu cimbreante cintura,
estoy muriendo de antojos.

GLOSA:

Adoro en tí una belleza
que invade todo tu ser.
No de tu rostro mujer,
ni tu figura princesa.
Adoro en tí la nobleza
de tu alma sin enojos
que va tras de este despojo
sin esperanza a la vida.
Adoro en tí eso querida
morena de verdes ojos.

Adoro en tí, novia eterna
ese desdén que no llega.
El cariño que le entregas
a mi humanidad enferma.
Adoro en tí esa tierna
mirada, toda dulzura,
que no es piedad, es ternura
que irradian tus ojos verdes
y que los míos la muerden
como dos uvas maduras.

Adoro en tí la traviesa
agilidad de gacela
que más parece que vuela
dejando un halo de tibieza;
De tu constante proeza
la que adorna la finura
de tu cuerpo, la soltura
que me ronda presurosa
cual volar de mariposa
por tu cimbreante cintura.

Adoro en tí la alegría
de tu risa cantarina,
que a todo mi ser reanima
como dulce melodía;
Juega ella con la armonía
y brillantez de tus ojos
–que contrastan con el rojo
de tu boca de cereza–
y que por esa viveza
estoy muriendo de antojos.

DESPEDIDA:

Adoro por fin, amada
tus manos que son preciosas.
Son bellas por hacendosas,
no por su piel nacarada
Se agitan como embrujadas
porque tienen el poder
de expresar todo el saber
que encierra tu pensamiento.
Tú eres culpa de mis tormentos,
porque te adoro, mujer.

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