El susto más grande

El susto más grande
por Zoilo Cámela, poeta popular de Santiago.

Distinguida concurrencia,
les voy a contar ahora
una espeluznante historia
que escucharán con paciencia.
Es que un huaso en abstinencia
después di una borrachera
que duró semana entera,
a su hijo llamó a su lao
y con acento marcao
le habló así, de esta manera.

– Voy a contarte, Isaía,
el susto más reverente
que yo, tu padre valiente,
hey tenío en esta vía:
Sucedió en cierto día
que bajaba e’ la montaña
pa llegar a mi cabaña
mayormente más ligero,
me largué por el potrero
de on Zacarías Jaña.

Cuando venía tranquiando
por el medio del sembrao,
me salió un toro tapao
que allí se hallaba pastando;
yo, al velo apreté arrancando
seguío por el indino.
Por suerte encontré un espino
y este árbol protegeor
gracias a Dios, mi Señor,
me libró de ser hecho pino.

Cada vez que me embestía
yo etrás del espino estaba
y en toro se refalaba
¡Así bien me defendía!
En cuanto fiero golvía
pasábame al otro lao,
refalábase el malvao
y yo seguía cambiando…
¡Pero si estábamos juando
al cuento el gallo pelao!

Después de tanto aparato
se jué la bestia cansá,
y con la noche ya entrá,
al rancho llegué pal gato;
Me tendí por largo rato
contemplando el cielo azul
y le dije a mama Lu
que me sirviera un güen taco
y aquí me tenís, macaco,
rebosando de salú.

El hijo, pensando bien,
queó meditando el caso,
y al fin empinando un vaso
de ponchecito en culén,
le dijo: – ¿Y dígame usté,
no lu hizo el susto vaciase…?
El paire, sin inmutase,
le contestó vivaracho:
– ¿Y en qué queriay, muchacho,
que el toro se refalase?

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