¡Salve, glorioso maestro!

¡Salve, glorioso maestro!
(versos de redondilla)
A Luis E. Recabarren
por Rafael Martínez Navia.

SALVE, GLORIOSO MAESTRO,
discípulo de Lenin
y como el gran Stalin,
Genio y Líder, Padre Nuestro;
hoy a modo de un clarín,
feliz te canta mi estro,
aquí tu estatura muestro
de luchador sin igual;
por tu preciado Ideal,
¡SALVE, GLORIOSO MAESTRO!

Tu verba no tuvo fin
en la pampa salitrera
fuiste de la clase obrera
el más digno paladín;
jamás la amenaza ruín
afloró a tu labio diestro
ni el odio cruel y siniestro
se albergó en tu corazón,
por tan noble tradición
¡SALVE, GLORIOSO MAESTRO!

También el eco triunfal
de tu magnífico acento
estremeció al Parlamento
contra el viejo Caporal;
por fin la forma feudal
del dogma frío y siniestro
como ahora lo demuestro
cavó su tumba en el mar,
por tu elocuencia sin par,
¡SALVE, GLORIOSO MAESTRO!

Filósofo y escritor,
fué tu pluma inigualada
una profunda estocada
en el pecho del traidor;
derribaste al impostor,
al necio, al fátuo y al neutro
y clavaste como a insecto
al tirano y su jauría,
por tu ardiente valentía,
¡SALVE, GLORIOSO MAESTRO!

DESPEDIDA

Por último, camarada,
cordialmente me despido,
bien sabes que no te olvido
y estoy en la barricada;
que aguardo una clarinada
para acudir al encuentro
y por fin, Apóstol nuestro,
sigo tu ejemplo genial;
por tu ardiente valentía
¡SALVE, GLORIOSO MAESTRO!

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Redondilla sobre los tres cerros de Santiago

Los grandes poetas
REDONDILLA SOBRE LOS TRES CERROS DE SANTIAGO
(compuesto en una controversia)
Por LIBORIO SALGADO,
padre de don Lázaro, de Valparaíso, y enviada por el mismo

SANTA LUCIA, orgulloso,
dijo: “Aunque yo soy muy chico,
a mí me visita el rico
y valgo más que un coloso;
mi aspecto es bello y gracioso.
de hermosura sin igual,
en toda función teatral
me visita, el Intendente
y hasta el mismo Presiden
que hay en esta Capital.

SAN CRISTOBAL, enojado,
le dijo al Santa Lucía:
“Qué valen tus fantasías
para ser tan enterado;
tus muros son fabricados
con mi mismo material,
en mi trabaja el mortal
para ganar el dinero,
yo favoresco al obrero
que hay en esta capital.

“Aunque no soy muy moderno”,
también dijo el CERRO BLANCO,
“los millonarios del Banco
a mis plantas los gobierno;
en mi duerme el sueño eterno
el rico de más caudal,
el Ministro, el General
viene a mis pies silencioso:
yo soy el más poderoso
que hay en esta capital.

JUGANDO CON LAS PALABRAS
(del mismo)

Unos muchachos jugaban,
jugaban unos muchachos,
tocaban de toro un cacho,
de toro un cacho tocaban;
dándose vueltas andaban,
andaban dándose vueltas,
Romero dijo a la Alberta,
dijo a la Alberta Romero,
entra a la puerta ternero,
ternero, entra a la puerta.

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