El lobo del hambre

El lobo del hambre
Por Julio Mateu, de Santiago.

Qué viene el lobo del hambre.
¡Ay, madre, qué viene ya!
Qué viene en la Nochebuena,
Qué viene en la Navidad.

Que viene desde muy lejos
hecho centella, del mar;
de donde mueren los ríos
y nace la tempestad.

Lleva los ojos en llamas,
los colmillos de cristal,
la boca con blanca espuma…
¡Ay, madre, qué miedo da!

Madre, cierra bien la puerta,
pon la tranca…,¡Ciérrala!
Que le siento en mis pulmones
y en mi estómago arañar.

Dicen que el lobo no es malo,
dicen que sí tiene pan
es tan dócil, es tan manso
que se deja acariciar.

Pero, ¿de dónde sacarlo?
¡Si está desierto el corral
y vacía la lacena
y el granero…y el pajar!

Si hasta mis viejas muñecas
se hielan en el desván
porque le vendí al trapero
sus trajes, para cenar.

Si se encontrara algún cristo,
de esos que hay en el altar,
que nos diera una limosna…
– ¡a mi o al lobo, es igual!

Pero los pobres no tienen
y los ricos no lo dan,
porque ellos también son lobos…
– ¡pero lobos de verdad!

¿Dices qué es la Nochebuena?
¿Dices qué es la Navidad?
Noche mala, que es horrible
para los niños sin pan.

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Ofrenda

Ofrenda
Por Manuel Urbano, poeta popular de Puente Alto.

No sé cantar con la voz
más, por mí, mi pluma canta
si no trina mi garganta
escuchad mi corazón.

Me inspiró conversación
de las que hecho de menos
ese hechizo es mi veneno
y de él muriera yo.

Cuando mi canto es de amor
triste me sale la endecha
y hace sonora mi queja
la soledad del dolor.

Yo no tengo compañera.
Mi cuarto desordenado
es tan solo y tan helado
como el cubil de una fiera.

A veces me pilla en vela
el aura en la madrugada
tan poco es lo que en la almohada
reclino yo mi cabeza.

Oigo del gallo el cantar
ora suave, ora fuerte
ansina ha de ser la muerte
de intermitente sonar.

Es suma urgencia animal
que’l macho acate el propósito
(imperativos biológicos)
de natura en lo sensual.

Cada especie en su lugar
a su instinto o su manera
ruge en el trance la fiera
y el hombre suele llorar.

Este lo sabe adornar
con mentiras lisonjeras
llevamos la delantera
porque podemos hablar.

Las promesas sempiternas
eufemismos y arrebatos
son guías con que yo ato
el presente a la caverna.

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Muerte del pino araucaria

Muerte del pino araucaria
por Ricardo Garrido S., poeta de Cunco.

¡Oh! Pino de recias hojas,
no eres un árbol cualquiera
con tu tronco y tus verdores
adornas la cordillera.

No andas detrás de favores
al dar frutos con cariño
como el padre bondadoso
reparte pan a sus niños.

Infinita es tu bondad;
pero el hacha traidora,
te derriba sin piedad
con su acción demoledora.

Allí es cuando en tu desgracia
el viento ya no susurra
y ya en el bosque no se oye
el canto de las caturras.

Llora el mapuche y el huinca
llanto amargo y sin consuelo,
lágrimas que por tu muerte
forman un gran arroyuelo.

Yo comparto tu dolor
defendiendo tu presencia
que de esfera arriba viene
el monstruo que te sentencia.

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Malditos sean

Malditos sean
Por Ricardo González, poeta popular de Viña del Mar

Malditos sean aquellos
que odian la Humanidad
y pretenden con maldad
destruir todo lo bello.

Que sea también maldito
aquél que use la ciencia
contra la libre conciencia
ahogándole su grito.

Sea maldita la bomba
y aquél que la lanzare,
aquel que la apoyare
escondido en la sombra.

Quien use la Antártida,
como campo de bolea,
que maldito también sea
con su macabra práctica.

Aquél que quiera robar
nuestra paz sacrificada
el que levante su espada
para pueblos inmolar.

Quien pretenda envenenar
el aire americano.
Quien nos estire la mano,
para luego asesinar.

Los que seguro se crean
con sus bombas criminales,
sembrando ruinas y males:
¡Que todos… Malditos sean!

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Ley de causas y efectos

Ley de causas y efectos
Por Máximo Ramírez, poeta popular de Santiago

Si el hombre comprendiera
que no se puede evitar
el efecto de una causa
mejor sería su actuar.

Si maleza se sembrara
abrojos se segará
y si trigo, la cosecha
será óptima en verdad.

Lo que es realmente así
no debemos olvidarlo,
sino que, por el contrario,
es deber considerarlo.

Por ley de causas y efectos
todo está determinado,
evitándome a las causas,
mucho bien si habrá ganado.

Por las calles y las plazas
muchos niños harapíentos
duro mendigan en el pan
muy pobres y más hambrientos.

Todo se haya vinculado,
en íntima relación;
Los problemas separados
jamás tienen solución

Si dejamos a los niños
sumidos en la vagancia
cuando grandes vivirán
en la completa ignorancia.

Para poder evitar
el problema lacerante,
es necesario luchar
y proteger al Infante.

Un gran hogar para el niño
es necesario fundar
con talleres a destajo
donde se pueda educar.

Las virtudes ciudadanas
la paz, libertad, cultura
no se pueden incubar
en el hambre y la amargura

La ignorancia es consecuencia
de un régimen desigual
la gran causa que genera
la proyección al mal.

Sin encauzar nuestras fuerzas
hacia la superación
el problema de la infancia
quedará sin solución.

Igual que lo material
es también lo espiritual;
las leyes son uniforme
y evitemos pues el mal.

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Las estrellas novas o el eternal retorno

Las estrellas novas o el eternal retorno
Por Máximo Ramírez, poeta popular de Santiago

En los cielos infinitos
del eterno retornar,
todo se hace y se deshace
y se vuelve a reintegrar.

Acontece que la vida
está en perenne fluir,
en movimiento incesante
de perpetuo devenir

Las oleadas transitorias
de existencias que aparecen
en el mar de la materia
bien pronto se desvanecen

¿Qué es la ola, Una expresión
del propio mar que ha surgido.
En su gran seno eternal
queda todo contenido.

¿Qué son las formas corpóreas?
Vértices de energía,
que a su causa tornarán
a ser de nuevo absorbidas.

Los elementos que instruyen
los fenómenos cambiantes
Se reabsorben en sus bases
en sus ciclos renovantes

Lo más grande y lo pequeño
sea un sol o simple ión
estarán expuestos a cambio
y eternal renovación.

Puede que dure un segundo
o casi una eternidad
la duración de los cielos
en su relatividad.

Más el eterno retorno
jamás se puede eludir,
todo cuanto tiene forma
tendrá pues que sucumbir.

¿Qué es nuestro sol? Una estrella.
Claro está la más cercana
y su calor, su energía,
de sus rayos siempre emana.

Todo el mundo se mueve
por la energía solar
la que se expresa y desplaza
ya en la tierra o en el mar.

De una sutil nubolosa
nuestro sol se originó
y es el centro de ella misma
que en núcleo se condensó.

La tierra y demás planetas
son las partes disgregadas
de esa enorme nebulosa
que en el éter gravitaba.

De dos muy opuestas fuerzas
consta la gravitación
la que atrae y centraliza,
y la de la repulsión.

Por la centrípeta ley
el núcleo se originó
y a través de un gran proceso
en el sol se convirtió.

Las lunas y los planetas
son las partes repelidas
de esa inicial nebulosa
gaseosa, inmensa, fluída.

Nuestro sol hijo del cielo,
sólo ayer casi nacido
aún le queda por brillar
todo un tiempo indefinido.

Miles de millones de años
nuestro sol puede tener
y otros miles de millones
habrá de irradiar y arder.

Cuando el sol culmine en nova
estallará la explosión
de ese centro planetario
y su total extinción.

Al explotar como bomba
nuestro gigante astro rey
finalizará su cielo
al ritmo de eterna ley.

En energía radiante
el sol se convertirá
abrazando a sus planetas
a los que calcinará.

Cuarenta novas por año
más o menos se registran
en las galaxias lejanas
que desde la tierra se avistan.

Se ven crecer en sus brillos
para después decrecer,
cataclismos son lejanos
de eternal acontecer.

Cuando tales hecatombes
de la tierra son captados
en razón a sus distancias
ya son soles apagados.

Es el fin de un gran sistema
cuyo núcleo ya explotó
y que su luz nos revela
ese fin que aconteció.

Así termina el gran día
de su manifestación
y la noche milenaria
será su obscura mansión.

En el espacio infinito
de energía material
millones de soles mueren
y se vuelven a formar.

Son los cielos renovantes
de las formas de energías
que van muriendo y naciendo
en sus noches y en sus días.

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Solicitud

Solicitud
Por J.B. Cosme, de La Cisterna, Población O’Higgins

Quiero escribir en la Lira,
con el más bello esplendor,
y hacerme un gran cantor,
porque, al leerla, me inspira.

Lleno de felicidad,
en la Lira Popular
mi verso quiero entonar
a la Paz y Libertad.

Con mi pluma, escribiré
lo que el corazón destile,
y para mi bello Chile
mil versos dedicaré.

Junto a un rosal, yo me inspiro
con un verso pa’ mi amada,
y quiero ver publicada
la causa de mis suspiros.

Cuartetas mal hilvanadas
tal vez ofrezca en mi canto;
pero, si causan espanto,
pido no sean publicadas.

En una forma directa
nerviosos, espero anhelante,
que me digan adelante,
en la Lira se le acepta.

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El desquite

El desquite
Por Manuel Urbano, poeta popular de Puente Alto

Con Jaramillo y ‘on José
por un terreno se odiaban
pues los dos aseguraban
ser dueños de todo el lote.

Hacerse mal inventaban
sin reparar en el trato
temblaban hasta los gatos
pues nada seguro estaba.

El segundo del relato
era rencoroso y pillo
y sustrajo a Jaramillo
tres caballos por un rato.

Un rato según decía;
pero puedo asegurarlo
sin comer sin darles algo
los tuvo hasta cinco días.

Los pingos ya se caían
del hambre que los mataba;
alguno ni paso daba
de la sé que los roía.

Los soltó pa los deslindes
y sin piedad palo a palo;
si este cobarde era malo
era pior el del desquite.

Cuando ya el sol se iba
acostando en la montaña,
un bramido, las entrañas
les halaba a quien lo¹

Desgarrador y terrible
yo nunca más lo oyera
un toro loco cual fiera
destruía lo indecible.

Los animales huían
las casas no eran refugio,
lo digo sin artilugio
los cerros se estremecían.

La bestia loca rumbeaba
pa la casa ‘e don José
por instinto o no se qué
pa’l lao ‘el amo buscaba.

El viejo se santiguaba
en el campo hubo estampía
de mieo, una perra mía
la cola se le erizaba.

Al filo ‘e la luz primera
se acabó la algarabía
en una ladera umbría
halló su tumba la fiera.

Escribir yo no pudiera
pa describir el retrato
del pobre toro, el maltrato
que en los guijarros se diera.

Se charquió la cara entera
se aportilló los ijares
y se tajeó en los alambres
toita la pelambrera.

El hallazgo lo hizo un peón
con xxxlina¹ larga de oveja
le amarraron una oreja
lo mismo que un capuchón.

Dentro había un moscardón
que tocaba y runruneaba.
Era desquite y llegaba
a partir el corazón.

A enfrentarse esos canallas
nunca jamás osarían
en pobres brutos se herían
con criminal estocada.

Nunca la rabia es coraje.
El que su ira desata
y al indefenso maltrata
hay que escupirle ¡Cobarde!

La tremenda picardía
les dejó esta ganancia:
hecha pedazos la estancia
más rencor, menos hombría.

1  No se entiende en nuestro ejemplar.

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Separatividad cruel herejía

Separatividad cruel herejía
(Fragmento)
Por Máximo Ramírez, poeta popular de Santiago

Nuestro ser individual
y el gran medio colectivo
a base de la unidad
han de hallar su cometido.

La conciencia separada
es la tremenda ilusión
generadora de males
que nos tiene en la aflicción.

El egoísmo reinante
no ha logrado comprender
que en el todo nos movemos
y tenemos nuestro ser.

Las mismas leyes nos rigen
aunque hay diversidad,
por lo tanto en lo diverso
ha de reinar la unidad.

La energía en movimiento
va los cuerpos transformando,
que se integran, desarrollan
y se van desintegrando.

Dicho proceso eternal
prosigue siempre adelante
igual que el curso de un río
de movimiento incesante.

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¡18 de Septiembre!

¡18 de Septiembre!
Por José Rubio Urzúa, poeta popular de Santiago.

Desde uno a otro confín
tierra chilena ha vibrado
con las notas del clarín
recuerda triunfos pesados¹.

Chile se encuentra dichoso
celebrando sus victorias
y la gente de alborozo
entona cantos de glorias.

Hoy del orbe en la memoria
es mi patria aclamada,
pueblos ensalzan su historia
ponderando sus jornadas.

Hombres de América dicen
al pensar en los guerreros,
“Chile fué en la lid primero”
y a sus próceres bendicen.

¡Chile!, patria y libertad,
que nos dieron los abuelos
por tu honra y felicidad,
¡yo hago mis votos al cielo!

No olvido a hermanos del este,
por su sangre generosa,
y admiramos a Mendoza
por esas heroicas huestes.

1  En el impreso falta la separación de estas cuartetas.

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